Número Siete

 La sexualidad es el sello de imprenta de cada individuo, nos define en pronombres y nos adhiere al basto ciclo de clasificaciones que la realidad 101 tiene para nosotros. Aún existe mucho estigma respecto a como nos sentimos verdaderamente desde dentro con nuestra etiqueta biológica. 

Para explicar esto surgió de mi intenso colectivo de emociones un personaje bastante particular, que de manera sencilla decidió que quería llamarse Número Siete. Siete es esbelta, de piernas alargadas, sensual y estilizada. Es coqueta y al mismo tiempo voraz con lo que desea hacer suyo. No tiene timidez y está en perfecta sintonía con su cuerpo y las vibraciones genitales que emanan de él. Lleva un body color negro, botas hasta las rodillas y un blazer largo que abotona y desabonotona elegantemente al sentarse. 

Ha estado en infinidades de encuentros sexuales abusivos con gran cantidad de caballeros en el Psych, y es dueña de más de la mitad de los muchos bares nocturnos existentes en Psychoville, es creadora de su propio kamasutra y es adicta a las relaciones sadomasoquistas con entidades imponentes. Le gusta tener el control de todo y de nada, asumiendo la responsabilidad en dar placer con la intensión de siempre recibirlo. 

La estampilla que marca al sexo femenino en Psych es muy importante, dejando a los caballeros en segundo plano solo para las actividades a las cuales están destinados dentro de este universo: Servir sin ser servidos. Lo que hace que la fuerza masculina mezclada con la femenina existente dentro de Número Siete la empujen a las tareas más rudas, y a tomar las desiciones más importantes con respecto al sentir físico del "ser". 

Ella que en innumerables ocasiones ha tomado el control en los placeres, es quien se encarga de proteger la sexualidad mixta que irradia el colectivo. 

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