Un Psycho a las profundidades.

 Hay un lugar al que no se puede llegar por carretera, ni en barco, ni en avión, mucho menos en tren... Todos saben dónde está y al mismo tiempo ignoran su origen, todos viajan de vez en cuando aunque no les guste ir allí.

En lo profundo de la psique hay un Psycho, un Psych y el Psychoville. La historia de este recóndito lugar comienza en un primer viaje hacia los confines de uno mismo, a esos sitios oscuros de la mente a los que nadie quiere adentrarse por miedo a descubrir sus peores pesadillas; El "ser" todavía no ha entendido que dónde se esconden todos sus miedos también se encuentran sus más psicóticos y extraordinarios sueños. Por esto, siempre estamos atraídos a este lugar, al subconsciente en donde somos dueños de nuestra propia realidad, dónde todo es posible para nuestra individualidad y el entorno se adapta a nuestros deseos. 

Un psycho es un viaje, que nos lleva al enorme anuncio de entrada en la boca de un puente de piedra. Si llegas durante un día soleado, el anuncio parecerá oxidado, descolorido y rayado, casi a punto de caer. Si llegas de noche, el anuncio habrá cobrado vida, tendrá luces de Neón y sus colores brillarán para guiarte el camino hacia el puente. Una vez estés sobre el camino de piedra del puente, podrás ver el enorme rio de Brea que pasa bajo él, tal vez logres conciliar con la vista uno que otro nudista en puro hueso disfrutando de frotar el líquido negro en sus partes, alguno con bañador en la orilla de la playa a lo lejos tomando "el sol" o unos ojos observadores saliendo a husmear para divisar si hay carne cerca. 

Ya habiendo pasado más de la mitad del puente, lograrás ver como un bosque de pinos se hace con el sendero. Tupido y entrelazado este bosque bloquea la vista hacia el otro lado, ocultando a la segunda de nuestra Trinidad, El Psychoville. 

La música carnavalesca, las bocinas de los autos, los gritos en el tráfico, el temblor en el piso que genera el subterráneo se hacen cada vez más evidentes a medida que avanza el recorrido, hasta llegar a la ajetreada ciudad en dónde el subconsciente es libre de pensar, sentir, crear y destruir lo que sea que quiera. 

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Bajo los efectos de la podredumbre.

El Vishnu, rey de las fobias.