Donde estás tú y donde estoy yo.
Me gusta pensar que cada mala situación que ocurre en la 101 sirve como detonante para crear mis más increíbles historias, para hacer mis más profundos análisis y para estudiar más a fondo mi propio "ser".
Tengo esta obsesión compulsiva por escribir cuando estoy ansiosa, es difícil hablar con otras personas cuando el carrusel de emociones dentro va cayendo a toda velocidad. Me gusta pensar que tal vez mis escritos le sirvan a alguien, que hay uno que otro ojo curioso o alguna mente abierta por ahí leyendo.
Hoy tengo mucho de que hablar, hoy Siete tiene mucho de que hablar. Está enojada por la lascividad del hombre, triste por no tener el control, agobiada por querer gritar a todo pulmón en señal de auxilio por estar asfixiandose y al mismo tiempo adormilada por no querer encontrarse "nunca más" con sus placeres. Perdida y sin su lívido, ahoga en alcohol los recuerdos de los pocos encuentros carnales que tuvieron, porque no sólo era ella, era el colectivo entero conociéndose en la euforia de los sentidos, era una explosión entre lo físico y lo interno.
Después de tanto tiempo se habían vuelto a conectar la 101 con el Psycho en un solo espacio, ¿Lo más triste? -Soy consciente de que eso no sucede con cualquiera-.
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