Tregua.
Sentada sobre esta hierba una vez más intente analizar la vida, el mundo, las relaciones afectuosas, el psicoanálisis y en como había llegado a estructurar todo este universo dentro de mi. Me hace sentir tan infinita pensar que afuera hay todo un planeta circundante que no se detiene, y que dentro de mi hay todo un colectivo con preguntas y respuestas sobre lo que captan mis sentidos. Así llegué a la conclusión de que llevaba mucho tiempo en guerra, aferrada a la rabia, esa que arde en el pecho y te hace ahogar con el vómito verbal.
¿Te has puesto a pensar como reaccionas cuando estás en medio de una discusión? Siempre recordamos las luchas con calma, desde afuera porque estamos en paz en el momento en que las analizamos, porque hay emociones que en ocasiones son tan intensas que nos dejan sin habla, dejando para después a la razón.
Hoy aunque tengo mucho para decir sobre aprender a "soltar" y toda esta charla repetida de la "superación personal", he decidido quedarme con el recuerdo valioso de mis guerras, jamás olvidaré como ardían y como en ocasiones me convirtieron en toda una "Dos" salvaje, dejandome llevar por "Tres" y su desmesura en los enojos y una "Cinco" que no paraba de llorar en medio del dolor por creer haber perdido. La vida en la 101 es una batalla constante, donde yo quiero convertirme en un agente de Paz.
Sigo intentándolo.
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